martes, 12 de agosto de 2014

Guerras Internas.

Mis guerras internas se hunden entre flashes de luces fluorescentes que encandilan la mirada de cualquier amante condenado. Camino sobre el filo del abismo que amenaza con abrirse, con atraparme en la oscuridad de las garras del tiempo. Como el tiempo que viene con el olvido, yo vengo con el recuerdo. Con no dejar escapar las sonrisas que inundan mis ideas de cenizas que se esfuman en el viento. Me hundo en un mar de pensamientos ajenos a la cruda realidad que nos choca en las narices para despertarnos de la caja de cristal. Ya estoy en el fondo de donde haya caído, nadie me podrá rescatar. Miro desde el frío piso donde yazco y me decido a levantar. Ya no hay miedos que se me aferren, ahora puedo caminar. Con el paso firme de quien sabe lo que hace y con mis ojos más allá de la realidad. 

2 comentarios:

  1. El caído que se levanta siempre es doblemente peligroso, porque ya sabe hasta dónde puede llegar, mientras que quien nunca ha caído siempre sentirá miedo de cuanto pueda ocurrirle.

    Excelente texto.

    Saludos

    J.

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