martes, 12 de agosto de 2014

Tu ser.

Pienso en vos y puedo escuchar a través de esta tormenta infinita tu voz que resuena en mis más  ínfimos recuerdos. Todavía siento el terciopelo de tus labios rozándome la espalda. Tu lengua que recorre cada una de mis más pronunciadas curvas en esta oscuridad que ahora se ha vuelto humo, para ya nunca volver a resurgir como lo hace el ave fénix. Podría no pensar en vos pero pienso y me enveneno. Me enveneno de recuerdos, me atosiga el corazón. ¿Quién hubiera alguna vez imaginado que sería tan punzante este amor? Pienso en vos porque me salva de esa nada en la que me convierto cada vez que te vas, y mis lágrimas viajan por los surcos que se forman ante tan anclada depresión, que sólo huye de mí cuando puedo volver a ser yo. Ser yo conmigo misma. Ser yo sin vos. Porque de todas las armas letales que podría elegir para terminar con este todo, elijo pensar en vos. 

1 comentario:

  1. Las herramientas del dolor siempre duelen más cuando es uno mismo quien las forja.

    Suerte

    J.

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